Inspiración

Que sea la consciencia lo único que se expanda

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Que sea la consciencia lo único que se expanda

Llego el momento de repensarnos como humanidad, de dejar de ser egoístas y sentir la común-unidad, en que a pesar de nuestras múltiples diferencias, nos une el mismo espacio: LA TIERRA

Desde hace muchos años, la tierra viene suplicándonos un cambio. Múltiples catástrofes naturales nos invitan frecuentemente a mirarla, pero sobre todo… SENTIRLA, que dejemos de ser el virus que la está matando por egos que cruzan fronteras y esa necesidad de poder que transgrede todo a su paso.

Estoy segura que estos tiempos, harán parte de las conversaciones de nuestros hijos cuando digan que, siendo muy pequeños tuvieron que vivir un quiebre en la humanidad, y quiero creer que dirán que a partir de ahí, el mundo cambió y que gracias a ese momento tan doloroso, las personas se volvieron más humanas y dejaron de ser la enfermedad, para convertirse en el antídoto, siendo ahora más auténticas.

Necesitamos un cambio, muy en el fondo de cada ser se sabía y la tierra se cansó de pedirlo por las buenas, tuvo que ser dura y ahora nos lo exige poniendo en la cuerda floja lo que nos mantiene sobre ella: LA VIDA

Que esto sea un ¡basta ya!… basta de peleas por tierras, de querer tener la razón, de obligar al otro a pensar y sentir como yo, de odiarnos, de ofendernos y juzgarnos por no encajar en los parámetros que dicta la sociedad o no querer pertenecer al grupo del momento. Basta ya de creerme mejor que los demás, creo que este momento de vida nos ha puesto al mismo nivel, no midió credos, estratos sociales y mucho menos, etnias.

Sé que en estos momentos a solas, inmersos en nosotros mismos, viajando a nuestro interior y compartiendo lo que realmente vale «el tiempo», nos llevará a ser más conscientes y comprender que el cambio está en nuestras manos, que es ahora y está dentro de nosotros. Somos los llamados a detener el acelere desgastante en el que venimos, pero sobre todo el absoluto desprecio frente al cuidado del medio ambiente: muchos siguen tirando su basura en las calles, destruyendo montañas para hacer más edificaciones, talando árboles para crear más y más cosas.

¿Qué podíamos esperar?, ahora debemos quejarnos por tener un Dios cruel y castigador o asumir nuestra responsabilidad. Hoy me duele el alma y asumo que he sido parte del problema, pero elijo abrir los ojos y empezar a corregir. Aun podemos y aunque parezca el fin del mundo, sé que nos van a dar una última oportunidad de ser mejores humanos con la naturaleza, con los animales… entre nosotros mismos.

A pesar de lo dolorosa de la situación, el cambio ya está sucediendo. Lo veo en una pandemia de amor, cooperación, servicio, comprensión, unión y tiempo de calidad. Lo veo en niños felices de compartir más juegos con sus padres, en conversaciones profundas sobre lo bella que es la vida y lo poco agradecidos que hemos sido con ella y así muchas cosas más, que tendremos tiempo de aprender en los días que nos quedan de resguardo.

Por lo pronto, la acción inmediata es quedarnos en casa, las reuniones familiares y de amigos seguirán a través de una pantalla (esa que en algún momento tanto criticamos, ahora nos conecta).

Hoy tenemos la «oportunidad» de acompañarnos a estar solos y empezar la metamorfosis que extenderá nuestras alas.

Volaremos muy alto si lo queremos, si somos responsables y nos cuidamos unos a otros. Nunca fue tan importante unirnos y ser parte de la solución.

Hablando espiritualmente, nuestras almas eligieron con valentía vivir este momento, porque sabían que tendríamos mucho que aprender y también mucho que enseñar.

Decreto que la historia de todos los tiempos, nos dé la sabiduría necesaria para corresponder con entereza esta elección.

Sé que a través de estas palabras, podré tocar el corazón de una persona y esa persona se animará a tocar otras más, que sea la consciencia, lo único que se expanda.

Believe + Love
Lorena Orozco

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